Best Practices At Work | Megan Wehling • Patricia J. Maxwell

La formación de sociedades para mejorar el aprendizaje estudiantil

Imagine que llega a su primera clase y la profesora le explica que usted y sus compañeros tienen que iniciar inmediatamente la tarea de crear un plan de relaciones públicas para una organización sin fines de lucro. Eso es exactamente lo que les sucedió a David Deemer y Stefani Leeper1 en la primera clase de Principios de Relaciones Públicas de la profesora Patricia Maxwell.

Maxwell, que es profesora en el Colegio Superior Unión en Lincoln (Nebraska, EE. UU.), tiene a su cargo varias clases en el área de comunicación y medios sociales, en las que se esfuerza por enseñar no solo conocimientos teóricos sino también prácticos. Anteriormente había estado dedicada a las relaciones públicas, y llegó a ser directora de mercadotecnia y tecnologías de la comunicación en Catalina Island Conservancy en Long Beach (California, EE. UU.).

Su experiencia profesional también se enriqueció cuando trabajó como voluntaria en varias organizaciones sin fines de lucro tanto en California como en San Martín (Guatemala). Ella afirma que hay un común denominador, y es que “las organizaciones sin fines de lucro no suelen tener los recursos para llevar a cabo todo lo que quieren y necesitan; trabajar con esas organizaciones puede ser muy gratificante”.

En el verano, mientras preparaba sus clases, comenzó a hacer conexiones con organizaciones sin fines de lucro en las cercanías de Lincoln, y muchas se mostraron abiertas a permitir que los alumnos los ayudaran a preparar una estrategia de relaciones públicas.

Después de esos contactos, la profesora fijó objetivos que sus alumnos podrían lograr. Esto incluía añadir valor real a los programas de comunicación de las organizaciones sin fines de lucro, para satisfacer una necesidad real. “Los estudiantes alcanzaron cada uno de los objetivos –explicó Maxwell–. La clase de Principios de Relaciones Públicas pudo aportar el impulso adicional de talento y tiempo para cumplir algunas tareas que llevaron a crear conciencia de marca y participación a tres organizaciones de Lincoln”.

Funcionar en el mundo real

David Deemer, que cursa el último año de Ciencias Biomédicas, se asoció con otros tres compañeros para trabajar en Constru Casa, una organización sin fines de lucro que construye hogares para familias pobres de Guatemala. Se propusieron incrementar la conciencia entre la población de más edad, que podría estar interesada en apoyar sus esfuerzos. Para ello enviaron un artículo que fue publicado en la Nebraska Magazine (la revista de los exalumnos de la universidad).

Ni bien les asignaron este proyecto el primer día de clases, Deemer y su equipo desarrollaron una trayectoria. Esta estrategia les enseñó que la vida puede darnos sorpresas todos los días y que no siempre podemos anticiparnos a ellas. “Hay mucho que decir sobre la tarea de aprender y hacer ajustes sobre la marcha –dijo–. Creo que esta clase nos enseñó a hacer eso y a sentirnos cómodos”.

Los proyectos como este a menudo resultan agotadores. “Esta clase se ha involucrado mucho y, para que nos vaya bien, tenemos que invertir tiempo y energía en el equipo y en el proyecto –dijo Deemer–. En general, fue una experiencia muy gratificante a pesar del gran desafío, y me siento feliz de haber sido parte de ella”.

Stefani Leeper se asoció con dos compañeros para trabajar con Domesti-PUPS, una entidad que se orienta hacia la ayuda comunitaria utilizando perros de servicio y terapia. El equipo incrementó la audiencia de Twitter de la organización y editó un folleto promocional. “Siento que mi equipo contribuyó para que el dueño de Domesti-PUPS se diera cuenta de que la organización necesita tener mayor alcance en los medios sociales, lo que puede lograrse fácilmente si tan solo contratan a un estudiante con ciertos conocimientos en empresas o comunicaciones” –explicó Leeper.

“Asociarnos con los estudiantes de comunicación del Colegio Terciario Unión contribuyó a que la Coalición Interfaith Peacemaking pudiera imaginar y ver ciertas cosas con más claridad, a la vez que tomó vigor. ¡Sentimos que tenemos treinta años menos!”
Chris Blake, presidente da Coalition.

La parte más agradable de la clase incluyó la presentación final, no porque marcó el final del semestre sino porque los alumnos tuvieron que vestirse y presentarse como verdaderos profesionales y dar un informe sobre el trabajo que habían llevado a cabo durante el semestre.

El equipo se reunió con la organización de manera periódica para analizar las expectativas y brindar asesoramiento. La comunicación periódica por correo electrónico ayudó a mantener encaminado el proyecto, y hasta lograron observar a algunos de los cachorros que estaban siendo entrenados para llegar a ser perros de servicio. “Ese fue el momento más interesante, dado que logramos ‘olvidarnos’ de nuestro trabajo y enfocarnos en los perros de servicio –explicó Leeper–. Hasta pudimos sostener y acariciar a los cachorros, y aunque la experiencia duró menos de diez minutos, fue hermosa y relajante; realmente disfrutamos”.

Marcar un impacto

Según Maxwell, los equipos dejaron una impronta en la organización a la que sirvieron y lo expresó así: “Cada organización informó que la calidad del trabajo de los estudiantes fue excelente”.

Otro grupo trabajó con la Coalición Lincoln Interfaith Pacemaking. “Nuestra influencia no habría podido llegar a ninguna de las organizaciones y generaciones más jóvenes sin Facebook y sus diseñadores del sitio web –dijo Martha Gadberry, la directora de la entidad–. La necesidad que tenían de información nos forzó a dar énfasis a nuestro mensaje y proyecto, y los jóvenes estudiantes nos enseñaron valiosas lecciones sobre el uso de una diversidad de tecnologías de gran utilidad para la promoción de nuestro proyecto”.

Chris Blake, otro de los líderes de la entidad concordó de esta manera: “Asociarnos con los estudiantes de comunicación del Colegio Terciario Unión contribuyó a que la Coalición Interfaith Peacemaking pudiera imaginar y ver ciertas cosas con más claridad, a la vez que tomó vigor. ¡Sentimos que tenemos treinta años menos! La accesibilidad y los productos de tecnología de medios que nos brindaron fueron enviados por Dios. Aceptar el aporte de estos estudiantes fue una experiencia que puedo recomendar”.

El testimonio de John Lothrop, de Constru Casa es enfático: “El efecto más inmediato y obvio del trabajo de los estudiantes fue lograr que se publicara un artículo en la revista de exalumnos de la Universidad de Nebraska, que alcanzó a una gran audiencia. Como resultado tenemos la esperanza de que genere en los lectores un interés significativo en nuestra organización”.

Tanto Leeper como Deemer se mostraron agradecidos por la oportunidad de enfrentar un desafío real. Según Leeper: “La paciencia y la comunicación son claves para la vida y el éxito en esta clase”, y Deemer agregó: “El proyecto puede ser difícil, pero si perseveramos, los resultados serán gratificantes. Recogimos de esta clase tanto o más de lo que pusimos”.

Consejos útiles para los docentes

Mejorar el aprendizaje de los estudiantes demanda una preparación cuidadosa. Aquí se presentan algunos consejos útiles que comparte Patricia Maxwell:

Consejo 1: Evalúe con detenimiento las organizaciones. Algunas preguntas a tener en cuenta:

¿Han trabajado anteriormente con estudiantes de esas edades?

¿Qué expectativas tiene la organización?

¿Están alineadas esas expectativas con los objetivos de la clase?

Consejo 2: Que los equipos se formen de manera orgánica. El primer año, los estudiantes fueron designados en equipos sobre la base de la identificación propia de sus habilidades e intereses. El segundo año, recibieron descripciones de tareas, y los líderes de los equipos escogieron a compañeros con las habilidades y los intereses necesarios para desarrollar el proyecto. Los instructores pueden monitorizar este proceso de selección para garantizar que cada estudiante sea parte de un equipo. Asimismo, tenga una lista de potenciales proyectos y permita que los estudiantes seleccionen la organización con la que quieren trabajar.

Consejo 3: Use evaluaciones frecuentes. Tenga en cuenta que es fundamental la autoevaluación, la evaluación de pares y también la del supervisor. Aprender cómo participar en ese proceso es una habilidad relacionada con el trabajo. Un enfoque común es el proceso de evaluación 360.2 Los estudiantes evalúan a sus compañeros de equipo en tres instancias diferentes a lo largo del semestre, reciben aportes sobre la evaluación de los socios de las organizaciones, y también completan autoevaluaciones. El docente debe animar a los estudiantes para que hablen entre sí de una manera productiva y positiva. La experiencia desarrolla las habilidades de comunicación que necesitan para trabajar en equipo.

Consejo 4: Solicite la opinión de las organizaciones. Pida a las organizaciones que recibieron a los estudiantes que expresen su opinión al menos dos veces durante el semestre. Trabaje con estas organizaciones para crear formularios de evaluación que satisfagan las necesidades de ambas partes (la clase y la organización). Al completar el proyecto, invite a las organizaciones a que ofrezcan un respaldo formal al trabajo terminado.

Consejo 5: Las calificaciones reflejan el desempeño, tal como sucede en un empleo. La calificación de cada alumno toma en cuenta las evaluaciones de los pares que han trabajado en el proyecto, la calificación que le asignó al equipo tanto la clase, como la organización y el docente, divididas por dos. Esto hace que la calificación sea “justa” para los que están llevando la mayor carga del trabajo en equipo, y anima a que todos los miembros contribuyan de igual manera al trabajo.

Consejo 6: Establezca conexiones todo el tiempo. Es muy probable que no sea tan fácil, pero use toda oportunidad que tenga de encontrarse con líderes de empresas y organizaciones sin fines de lucro, o con autoridades del gobierno local, para contarles acerca de este programa y preguntarles si les gustaría participar. Por ejemplo, una organización creó una pasantía después que les comenté brevemente lo que los estudiantes podían incorporar a la misión de su entidad.

Consejo 7: Déjelos trabajar. A veces es difícil, pero deje que los equipos hagan el trabajo y experimenten el resultado de esa labor, sea “buena” o “mala”. Guíe y aliente, pero permita que sea un proyecto de ellos. Recuerde lo que dice Salmos 32:8: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti” (NVI).*

Recursos útiles

Campus Compact posee una variedad de recursos que pueden ayudarlo a preparar su clase (http://compact.org/resource-posts/), además de orientación general sobre cómo ir construyendo nexos entre la comunidad y el ambiente académico universitario (http://compact.org/resource-posts/how-to-do-well-community-academicuniversity-partnerships/).

Megan Wehling

Megan Wehling, BA, completó su título de grado en inglés en el Colegio Superior Unión, en Lincoln (Nebraska, EE. UU.), en mayo de 2016. Actualmente se dedica a la tarea de escribir artículos o editarlos.

Patricia J. Maxwell

Patricia J. Maxwell, MBA, es profesora asistente de Comunicación en el Colegio Superior Unión. Maxwell tiene más de veinte años de experiencia en las áreas de mercadotecnia y comunicaciones para las organizaciones sin fines de lucro y las instituciones de educación superior.

Notas y referencias

  1. Los nombres son reales y han sido usados con autorización.
  2. Los instructores, estudiantes y socios pueden usar la información provista por las evaluaciones 360 para evaluar cómo está progresando el proyecto y qué cambios podrían ser necesarios. Veáse Harriet Edleson, “Do 360 Evaluations Work?” Monitor on Psychology 43:10 (Noviembre 2012): 58, https://www.apa.org/monitor/2012/11/360-evaluations.aspx.
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