Scott R. Ward

Escuelas de iglesia como centros de influencia en la comunidad:

Educación como evangelización

Durante la última década o más, muchas iglesias Adventistas del Séptimo Día en Norteamérica y Europa han batallado por tener éxito con los eventos públicos tradicionales de evangelismo. La denominación empleó estos enfoques desde sus inicios hasta mediados del siglo xx, lo que dio como resultado el establecimiento de muchas iglesias. En los últimos años, he reflexionado, escrito y enseñado sobre este tema en mis clases del Seminario y en seminarios para pastores y miembros de la iglesia. Uno de los factores críticos que ha llevado a este declive es bastante evidente: la cultura actual en estos lugares no se parece en nada a la cultura de los inicios de la Iglesia Adventista. Sin embargo, muchas iglesias adventistas siguen realizando esfuerzos de evangelización como si lo fuera. Además, así como la cultura ha cambiado dramáticamente en el último siglo y medio, seguirá cambiando hasta el fin de los tiempos. Aprender a ajustarse y adaptarse continuamente es necesario si la iglesia desea llegar a las comunidades circundantes.

Contexto cultural adventista

A medida que una cultura cambia, también lo hacen los pensamientos y las reacciones de la gente, como se observó en el paso del modernismo al posmodernismo y, más recientemente, en el cambio del posmodernismo a los pensamientos e ideas que actualmente conforman el mundo. Aunque hay un lugar para la tradición, también debe haber espacio para compartir las creencias más queridas de manera que la gente pueda relacionarse con ellas y entenderlas. Al igual que Jesús habló del sembrador y de la semilla a los agricultores que lo rodeaban, nosotros, como seguidores de Jesús, debemos prestar atención a las historias que ocurren a nuestro alrededor. Al hacerlo, debemos ayudar a las personas que viven estas historias a entender cómo el evangelio interactúa con la vida cotidiana y puede transformar sus vidas, tal como lo hizo en la época de Jesús. Para ser eficaces en nuestros esfuerzos, debemos ser relevantes.

La denominación Adventista del Séptimo Día tuvo sus orígenes en Estados Unidos durante una época conocida como el Segundo Gran Despertar.1 Durante esa época, el país estaba vivo con el evangelio. Los predicadores estaban en todas las esquinas, y los avivamientos tenían lugar en las iglesias todas las noches. Muchos jóvenes y adultos jóvenes, llenos de amor por Jesús, comenzaron a estudiar la Biblia en serio y a hacer enormes sacrificios para compartir lo que estaban aprendiendo.2 Con la guía del Espíritu Santo y de visiones por parte de Dios, descubrieron en la Biblia nuevas y distintivas comprensiones de algunas doctrinas que arrojaban una luz más brillante sobre el carácter de Dios. Algunas de ellas se centraban en el mensaje del santuario, el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14, la segunda venida de Jesús y el estado de los muertos, junto con una mayor conciencia de la importancia y bendiciones de la reforma prosalud y una educación adecuada.

Las creencias y enseñanzas de la denominación Adventista del Séptimo Día comenzaron a desarrollarse durante los años siguientes, y fueron escritas, organizadas, publicadas y compartidas ampliamente. Sin embargo, los pioneros de la iglesia no registraron el contexto en que se desarrollaron estas creencias fundamentales y, como resultado, no captaron la cultura de la predicación de un evangelio ardiente y el amor apasionado por Cristo. Por desgracia, la cultura de la espiritualidad y el fervor religioso en la sociedad no persistió.

La cultura del siglo xxi en América, Europa y algunas otras partes del mundo es muy secular. En otros lugares, una variedad de religiones está atrayendo a un número creciente de creyentes. A menudo, estas sociedades son indiferentes o antagónicas hacia el cristianismo y el evangelio.3 Hoy en día, la gente en estas tierras ya no está viviendo un gran despertar del cristianismo en el que la mayoría de la gente arde por Jesús o tiene conocimientos bíblicos. El terreno en el que el sembrador intenta plantar ha cambiado. En lugar de sembrar las semillas de la doctrina en un suelo rico en evangelio, están tratando de sembrarlas en el suelo duro y rocoso del secularismo o de otras religiones florecientes. Debido a esto, enseñar las creencias Adventistas del Séptimo Día como se enseñaban durante los años de fundación de nuestra denominación ha resultado ser un reto. Una de las consecuencias ha sido el legalismo. Cuando era niño, parecía que las listas de comportamientos de lo que se debía hacer y lo que no se debía hacer eran muy comunes, y enseñar cómo tener una relación con Jesús era algo nuevo. Cuando yo era joven y adulto joven, Morris Venden y otros estaban empezando a predicar la justificación por la fe en vez de por obras.4 Esto fue una gran sacudida para muchos adventistas de aquella época, aunque ahora es mucho más común.

La presentación y el enfoque de la enseñanza del mensaje de los tres ángeles es un ejemplo de una enseñanza adventista que necesita ser actualizada. Cuando pido a los predicadores adventistas que describan el mensaje del primer ángel de Apocalipsis 14, suelen decir: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio” (vs. 7, NVI).5 Esto es parcialmente correcto, pero se salta por completo la primera parte del mensaje que se encuentra en Apocalipsis 14:6, que trata sobre la proclamación del evangelio eterno a toda tribu, lengua y pueblo. El contexto del mensaje del primer ángel se refiere principalmente a la difusión del evangelio, que incluye el respeto (temor) a Dios y la alegría por su juicio venidero debido a la liberación del pecado y el fin de un mundo pecaminoso que conlleva. Cuando incluimos ese concepto, junto con los principios del resto del Nuevo Testamento, podemos lograr una comprensión aún más completa del mensaje.

Al contemplar esta persistente omisión de la primera parte del mensaje, la única explicación lógica que se me ocurre es que los fundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día pueden haber omitido esta parte porque ya era conocida y comprendida en su cultura.6 Pero no es bien conocida en la cultura secular en la que existe una parte significativa de la iglesia en la actualidad, por lo que debemos volver a incluirla en el mensaje para alcanzar efectivamente a esas culturas. Debemos ser culturalmente relevantes con nuestros esfuerzos evangelísticos para alcanzar a la gente y darles realmente la mejor oportunidad de aceptar a Jesús. Yendo más cerca de casa, encuestas de investigación muestran que perdemos a demasiados de nuestros propios hijos adventistas de nuestras iglesias. No se trata solo del mundo en general, sino que incluso luchamos por compartir el evangelio y convertir a nuestros propios jóvenes.7

Escuelas de Iglesia como centros de discipulado y evangelización

¿Cómo podemos desarrollar una cultura del evangelio en la que podamos discipular con amor a los niños de nuestra iglesia, así como a personas de nuestras comunidades para que tengan una relación personal con Jesús? Aquí es donde las escuelas de nuestra iglesia pueden desempeñar un papel poderoso. Nuestras escuelas deben ser campus que proporcionen una subcultura evangélica amorosa para nuestros niños y también puedan ser centros de evangelización para nuestras comunidades. Donde antes tratábamos de llegar a nuestras comunidades directamente desde nuestras iglesias, ahora nuestras iglesias también pueden alcanzar a nuestras comunidades a través de nuestras escuelas. Si antes las actividades de servicio comunitario se llevaban a cabo en nuestras iglesias, ahora también pueden llevarse a cabo en nuestras escuelas.8

Ya hay algunas escuelas que utilizan variaciones de este enfoque con gran éxito, y muchas otras escuelas harían bien en seguir su ejemplo siguiendo los cuatro pasos descritos en este artículo. Basándome en mi experiencia de trabajo como pastor de jóvenes en una escuela de la iglesia durante 20 años, y en mi trabajo actual de consultoría con escuelas exitosas, enseñando sobre la colaboración de las iglesias y las escuelas en el ministerio, mis observaciones y recomendaciones se resumen a continuación como un proceso de cuatro pasos.

Base de datos del ministerio de colaboración

Durante los últimos cuatro años he trabajado en el desarrollo de estos pasos para ayudar a los pastores a entender el enorme potencial de asociarse con la educación adventista y el papel que pueden desempeñar en colaboración con maestros y administradores educativos para hacer que nuestras escuelas sean centros prósperos de discipulado, servicio comunitario y evangelización a la comunidad.9 Es importante que los educadores entiendan este concepto y el recurso presentado aquí para que tanto educadores como pastores puedan trabajar juntos con mayor eficacia.

Paso 1 - Invitar al pastor a la escuela

Los educadores pueden crear una atmósfera acogedora que anime a los pastores a presentarse en la escuela con regularidad y a participar en las actividades.10 Cuando el pastor se da cuenta que puede desarrollar relaciones de solidaridad y apoyo con el director, profesores, personal y estudiantes, con solo presentarse, inmediatamente se hace evidente que la escuela de iglesia es un lugar eficaz para el discipulado. Puede que sea para compartir comidas y conversaciones, participar en actividades de trabajo, enseñar clases bautismales, o ser un compañero espiritual y mentor para los maestros, el personal y los estudiantes.

A medida que los pastores aprenden más sobre la vida de la escuela, naturalmente verán la importancia de ser solidarios en reuniones del consejo escolar y de comités, de verbalizar con más frecuencia el apoyo a la escuela y de compartir con la congregación los buenos informes sobre esta.

A medida que aumente la participación del pastor, se sentirá más entusiasmado por asegurarse de que los miembros de iglesia conozcan y comprendan los tremendos beneficios de la educación adventista y hablen en profundidad de los estudios11 que proporcionan evidencia de estos beneficios. El simple hecho de llevar una vida escolar juntos durante la semana y aprovechar los momentos de enseñanza para compartir sobre Dios es el comienzo del proceso de discipulado, tal como lo señala el Shemá: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. . . . [e inculcarás estos mandamientos] continuamente a tus hijos.” (Deuteronomio 6:5, 7).

Paso 2 - Colaborar con el pastor

Los educadores y pastores pueden trabajar juntos para enseñar a los alumnos a participar en actividades comunitarias. Estas actividades pueden ser de naturaleza humanitaria o más abiertamente espiritual. Pueden incluir limpiar un parque local o una carretera, el ministerio a los indigentes, visitar a los enfermos con el pastor o un anciano, o participar en estudios bíblicos. Otra actividad es ir de puerta en puerta en la comunidad alrededor de la escuela difundiendo el amor de Dios a través de compartir sencillas felicitaciones navideñas y productos horneados, aceptando pedidos de oración, ofreciéndose como voluntario para ayudar a los vecinos necesitados con la limpieza del jardín u otras tareas, o participando en el servicio comunitario a grupos de inmigrantes en la localidad.12 Todas estas son excelentes maneras de hacer saber a su comunidad que usted se preocupa por ellos.

Se trata de salir de la mentalidad de núcleos aislados y ser las manos y los pies de Jesús en el mundo que nos rodea. Cuando pastores, maestros y otros adultos comprometidos participan en actividades de servicio comunitario junto con los estudiantes, se construye la solidaridad como estilo de vida de los niños y se convierte en una parte vital de su visión del mundo.

Paso 3 - Trabajar en equipo en el evangelismo por medio del servicio comunitario

Los educadores y los pastores pueden formar equipos en el evangelismo por medio del servicio comunitario en la escuela, invitando a la comunidad a experimentar eventos y oportunidades de bienvenida a los que Elena G. de White se refiere como “actos de bondad desinteresada”. Son eventos sin “gancho”. Eso significa que no hay ningún gancho al final, sólo queremos ayudar a la gente en su situación actual por el hecho de ayudarla. Esto puede incluir la organización de clases de cocina y seminarios de paz financiera en la escuela y en la iglesia. En la mayoría de los casos, el campus de una escuela ofrece un entorno más acogedor para que personas seculares de la comunidad vengan a conocernos, en lugar de venir a la iglesia, especialmente cristianos no adventistas, y familias no cristianas que pudieran enviar a sus hijos a nuestras escuelas. Otras actividades en el campus a las que puedes invitar a tus vecinos de la escuela son las noches de gimnasio, los partidos de softball, las ferias de artesanía, las ventas de pasteles y las cenas de espagueti, o incluso una carrera benéfica de 5K a beneficio de una organización sin fines de lucro de la comunidad local.

Paso 4 - Crear experiencias de adoración para nutrir las relaciones

Los educadores y pastores pueden colaborar para crear experiencias de adoración espiritual que nutran las relaciones. Estos eventos o experiencias, organizados en conjunto con los educadores y los pastores, pueden tener lugar en la escuela. Se puede invitar a participar a los nuevos amigos de la comunidad a estos eventos como parte del proceso de discipulado. Ser anfitrión de una experiencia de adoración en el campus es una forma efectiva de dar el siguiente paso en su relación con aquellos que ya están familiarizados con el campus de la escuela y se sienten cómodos estando allí. A medida que la relación entre la escuela y la comunidad se profundiza, los recién llegados estarán más interesados en conocer lo que motiva a los que asisten o dirigen los servicios de educación y adoración.

Estas experiencias de adoración pueden tener lugar cualquier noche de la semana o los fines de semana. En algunos casos, puede considerarse la posibilidad de plantar una iglesia orientada a los jóvenes o a la familia. Siempre hay que avanzar con cuidado siguiendo la guía del Espíritu Santo. Una vez que los miembros de la comunidad se comprometan y se interesen en las reuniones espirituales que se ofrecen en la escuela, el siguiente paso es invitarlos a eventos organizados en la iglesia donde puedan ser acogidos por la comunidad de la iglesia en general. Al seguir estos cuatro pasos, la escuela y la iglesia local ayudarán a cumplir el plan estratégico global de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, “¡Yo iré!” [“I will go!”]13

Se publicará un artículo complementario a este de la Revista de Educación Adventista® en la revista Ministerio14 para pastores. Pero los maestros y directores necesitan tener una visión de colaboración con la iglesia local y hacer que el pastor sea bienvenido y esté facultado para llevar a cabo su parte, especialmente en la transición durante el Paso 4. Es un trabajo sagrado realizado en equipo que incluye a los estudiantes como una parte integral.

Estos cuatro pasos se detallan en https://www.andrews.edu/collabmin, y las actividades que conllevan trabajan en conjunto para ayudar a jóvenes de nuestras iglesias y escuelas a ver y experimentar cómo involucrarse en formas abiertas y acogedoras de amistad y evangelización que permiten desarrollar una orientación de alcance en sus propias vidas que tiene una prolongada durabilidad y capacitarlos para convertirse en discípulos fructíferos de Jesús ellos mismos.15

No hay nada más útil en el camino del discipulado de una persona que involucrarse en ayudar a otros en su camino, al implantar y hacer desarrollar más plenamente a los jóvenes en el cuerpo de Cristo “arraigados y cimentados en amor . . . llenos de la plenitud de Dios” (Efesios 3:19).


Este artículo ha pasado por la revisión de pares.

Scott R. Ward

Scott R. Ward, DMin, es catedrático asistente de discipulado y educación permanente en el Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día de la Universidad de Andrews (Berrien Springs, Michigan, EE.UU.). Su correo electrónico es: [email protected]

Citación recomendada:

Scott R. Ward, “Escuelas de iglesia como centros de influencia en la comunidad: Educación como evangelización”, Revista de Educación Adventista 83:3 (2021).

NOTAS Y REFERENCIAS

  1. Melissa Petruzzello, “Second Great Awakening,” Encyclopedia Britannica (2021): https://www.britannica.com/event/Great-Awakening.
  2. Adventist Review, “Spotlight on Adventist Heritage” (March 30, 2011): https://www.adventistreview.org/2011-1509-35.
  3. Véase Pew Research Center, “Why America’s ‘Nones’ Don’t Identify With a Religion,” (2018): https://www.pewresearch.org/fact-tank/2018/08/08/why-americas-nones-dont-identify-with-a-religion/; _______, “The Unaffiliated” (2021): https://www.pewforum.org/religious-landscape-study/religious-tradition/unaffiliated-religious-nones/; Neha Sahgal, “10 Key Findings About Religion in Western Europe” (2018): https://www.pewresearch.org/fact-tank/2018/05/29/10-key-findings-about-religion-in-western-europe/; Michael Lipka and Conrad Hackett, “Why Muslims are the World’s Fastest-growing Religious Group,” Pew Research Center (April 2017): https://www.pewresearch.org/fact-tank/2017/04/06/why-muslims-are-the-worlds-fastest-growing-religious-group/.
  4. Las perspectivas sobre la justificación por la fe han sido estudiadas y debatidas por la Iglesia Adventista desde 1888, y revisadas en múltiples ocasiones. El obituario de Morris Venden publicado por Adventist Today ofrece una visión general de su vida y sus enseñanzas, así como de las controversias que rodean a ambos: https://atoday.org/well-known-beloved-adventist-preacher-morris-venden-is-dead/.
  5. Todas las referencias bíblicas en este artículo son tomadas de la Nueva Versión Internacional (NVI) de la Biblia. Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.
  6. Esta es la observación personal del autor.
  7. Sammy Reyes, “Generation Youth Change: Why Our Youth Leave,” Spectrum (September 19, 2018): https://spectrummagazine.org/views/2018/generation-change-why-our-youth-leave.
  8. Para una ilustración visual de este concepto, vea el vídeo titulado “Pastores y educadores trabajando juntos: Cómo ayudar a que su escuela de la iglesia prospere" [Pastors and Educators Working Together: Helping Your Church School Thrive] en la parte superior de la página web en http://collaborativeministry.org.
  9. Para la base de datos completa de los cuatro pasos, véase la sección “Cómo participar” [How to Get Involved] en el sitio webhttps://www.andrews.edu/collabmin/, junto con enlaces de temas adicionales
  10. Para más ideas, consulte los siguientes artículos: Jiri Moscala, “La escuelas de iglesia: Cuando las iglesias y las escuelas colaboran con la misión”, Revista de Educación Adventista N°46Disponible en https://jae.adventist.org/es/2018.4.2.; Kathleen Beagles and Gavin Anthony, “Building Bridges: A Teacher and a Pastor Dialogue About Discipleship,” ibid. (Summer 2012): 4-7: https://circle.adventist.org/files/jae/en/jae201274050404.pdf; Stuart Tyner, “25 Ways Pastors Can Support Their School,” ibid. (December 1997/January 1998): 30-33: https://circle.adventist.org/files/jae/en/jae199760023004.pdf.
  11. John Wesley Taylor V, “Joining and Remaining: A Look at the Data on the Role of Adventist Education,” The Journal of Adventist Education 79:3 (April-June 2017): 39-46: https://jae.adventist.org/2017.3.8.
  12. Al igual que con todas las actividades en las que participan niños y jóvenes, asegúrese de que existen protecciones para reducir el riesgo y garantizar la seguridad. Los niños y los jóvenes deben estar acompañados por sus padres o por voluntarios que hayan sido previamente investigados (verificación de antecedentes). Además, deben verificarse y obtenerse los permisos necesarios para participar en actividades como la venta de productos, el trabajo puerta a puerta o la reunión en un lugar público. Véase Elizabeth Camps, “How to Implement Child Protection & Safety Practices Today,” Adventist Risk Management Solutions Newsletter (July 9, 2018): https://adventistrisk.org/en-us/safety-resources/solutions-newsletter/2018/july/how-to-implement-child-protection-safety-practic for more on safety.
  13. La colaboración de la iglesia y la escuela aborda varios objetivos del plan estratégico "I Will Go". Por ejemplo, los objetivos 2, 4, 5, 6, 7, 8 y 9, “Definirse según el Espíritu Santo;” y los indicadores de rendimiento 2.4, 4.3, 5.2, 5.3, 5.6, 5.9, 6.1, 6.3, 6.7, 6.8, 7.1, 7.2, 8.1. Véase http://www.IWillGo2020.org.
  14. [Insert reference for companion article in Ministry].
  15. Véase “Growing Fruitful Disciples Framework: Inventory Your Christian Growth” en https://www.growingfruitfuldisciples.com/inventory para un marco de trabajo y un inventario para su uso en entornos en los que el discipulado es el objetivo. También véase la edición de la Revista de Educación Adventista sobre el discipulado 34:2013.