Recurso | Katia Garcia Reinert

Juventud viva:Construir resiliencia contra conductas de riesgo

El mundo tiene aproximadamente 7.7 mil millones de personas.1 Cerca de 1.2 mil millones (1 de cada 6) son adolescentes de entre 10 y 19 años.2 Muchos de estos jóvenes tienen comportamientos favorables y gozan de buena salud, pero hay miles que sufren de muerte prematura, enfermedades y lesiones. Tener buena salud no solo significa salud física sino también bienestar mental y espiritual, lo que impacta tanto al individuo como a las personas que lo rodean. La muerte prematura y las enfermedades generalmente se relacionan con conductas de riesgo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso del alcohol y el tabaco, las relaciones sexuales sin protección y la exposición a la violencia, pueden tener un impacto negativo en la salud de los jóvenes no solo durante la adolescencia, sino que también a lo largo de sus vidas, y también puede afectar la salud de sus hijos. Entre las principales conductas de riesgo están las siguientes:

    • Abuso de sustancias y adicción (p. ej. alcohol, tabaco, cannabis, opioides, pornografía, apuestas y videojuegos). Las adicciones son una de las principales causas por las que los jóvenes sufren problemas físicos y mentales, desarrollo cognitivo deficiente, comportamientos violentos, victimización, dificultades de aprendizaje, bajas tasas de desarrollo económico y un deterioro en su desarrollo social.3
    • Actividad sexual. Un inicio prematuro de la actividad sexual se relaciona con muchas enfermedades de transmisión sexual (p. ej. VPH, clamidia, gonorrea, VIH/SIDA), embarazo adolescente, relaciones conflictivas y pobreza.4 (Véase información adicional.)
    • Abandono escolar. La falta de educación se correlaciona con la falta de oportunidades para la estabilidad económica y con relaciones sociales conflictivas.5
    • Violencia juvenil y acoso psicológico. La violencia interpersonal se encuentra entre las diez principales causas de muerte en adolescentes en todo el mundo.6 Las pandillas reclutan a jóvenes vulnerables en áreas afectadas por la pobreza y los involucran en comportamientos violentos, acoso sexual y abuso. Además, pertenecer a pandillas a menudo resulta en bajo rendimiento académico y muerte prematura, no solo para el individuo sino también para los que viven en la comunidad.7 Un joven que sufre de acoso psicológico puede experimentar depresión, ansiedad, soledad, incapacidad de hacer amigos y un alto nivel de abuso de sustancias. Los jóvenes que acosan psicologicamente a otros jóvenes reportan altas tasas de tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y violencia; y el abuso psicológico puede ser un indicador de futuras agresiones conyugales, dificultad para mantener un empleo y, abuso infantil y de ancianos.8
    • Suicidio. En todo el mundo, el suicidio es un gran riesgo entre los jóvenes y una de las principales causas de muerte prematura.9

Desafortunadamente, los adventistas del séptimo día no están exentos de muchos de estos problemas, ni tampoco lo están las escuelas adventistas. Una investigación del Instituto de Prevención de Adicciones en la Universidad de Andrews (Berrien Springs, Michigan, EE. UU.) muestra que algunos estudiantes en escuelas adventistas (primaria, secundaria y universidad) en Estados Unidos usan sustancias nocivas, aunque a tasas mucho más bajas que los estudiantes en escuelas no religiosas. La cultura general impacta a todos, incluyendo a los jóvenes adventistas.10

Promover comportamientos favorables durante la adolescencia y tomar medidas para proteger mejor a los jóvenes contra los riesgos de salud, es fundamental para prevenir problemas en la edad adulta. Desafortunadamente, las tasas más altas de consumo de drogas y alcohol en la población en general continuarán ejerciendo una influencia poderosa en los jóvenes adventistas y, trágicamente, el simple hecho de compartir “la información correcta” no garantiza que nuestros jóvenes tomarán las mejores decisiones o se abstendrán de conductas de riesgo. Muchos educadores y padres se sienten impotentes contra los rápidos cambios que han ocurrido en la sociedad en los últimos años. La pregunta continúa siendo la misma, ¿qué pueden hacer los educadores para ayudar a los jóvenes a vivir su fe y estar completamente activos, libres de adicciones y otras conductas perjudiciales?

Investigaciones prometedoras

A pesar de los muchos cambios en nuestra sociedad global, algunas cosas han permanecido intactas:

    • La necesidad de relaciones con colegas y con adultos mentores;
    • El deseo de una conexión personal con Dios;
    • La búsqueda de valores sustanciales; y
    • La importancia de divertirse y mantener el deseo humano de jugar.

Las investigaciones también nos muestran que los estudiantes que tienen afiliación religiosa y que han adoptado valores espirituales son mucho menos propensos a usar drogas.11 Las investigaciones recientes revelan que los programas de tratamiento y prevención tienen más éxito cuando poseen un componente de “valores”.12 Estos valores son esenciales para promover una sociedad libre de drogas peligrosas e ilegales. Por lo tanto, debemos tratar las causas subyacentes en el consumo de drogas como son la desesperanza, la depresión, los sentimientos de inutilidad y separación, una necesidad de pertenencia y cualquier otra emoción que pueda contribuir a un autoconcepto negativo. Venir a los brazos de Dios y promover los valores cristianos son un buen punto de partida.

Las investigaciones han identificado varios factores de resiliencia que protegen a los jóvenes y los capacita para decir “No” a las conductas de riesgo. Según los datos, un compromiso con la creencia de que nuestro cuerpo es templo de Dios y una conexión personal con Dios hace una gran diferencia.13

Resiliencia

Las investigaciones conductuales generalmente exploran cuáles son las diferentes situaciones que favorecen a la juventud para involucrarse en conductas de riesgo. El concepto de resiliencia ha inspirado esperanza entre los investigadores y educadores. La resiliencia es la habilidad de adaptarse bien ante la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o las fuentes significativas de estrés como los problemas familiares y de relaciones, problemas graves de salud o, estresores laborales o financieros. Es la capacidad de “recuperación” ante experiencias difíciles.14 Los individuos resilientes tienen más probabilidades de contar con varias características, incluidas en la siguiente lista:

    • Una profunda fe religiosa;15
    • Un fuerte compromiso con uno mismo y con Dios, y disposición de actuar y lidiar con los problemas;
    • Actitudes positivas hacia su ambiente, un fuerte sentido de propósito y un fuerte foco interno de control que les permite ver los obstáculos de la vida como desafíos que pueden superar;16
    • Un fuerte compromiso para ayudar a otros;17
    • Creer que la adversidad se puede superar, que hay una vida más allá de los obstáculos de hoy; y
    • Capacidad de identificar factores que explican el éxito en vez de concentrarse en las deficiencias como el fracaso, el uso de drogas y otras conductas de riesgo.18

Construyendo conexiones y relaciones saludables

Independientemente de la raza, el origen étnico, la estructura familiar y el estado de pobreza, los adolescentes que tienen una buena relación con sus padres, con otros miembros de su familia y con su comunidad escolar (una relación horizontal saludable) están protegidos de muchas conductas de riesgo como las relaciones sexuales premaritales, la violencia, la angustia emocional, los intentos de suicidio y el abuso de drogas.19 Nadie es una isla. Todos anhelamos ser aceptados y conectados unos con otros para recibir apoyo y motivación (relación horizontal). Esto está respaldado bíblicamente en Romanos 14:7, “Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni tampoco muere para sí” (NVI).20 Como individuos conectados con Dios, se valora a otros como hijos de Dios, lo que les hace más fácil conectarse con otros jóvenes y adultos.

La escuela como una comunidad

Las escuelas pueden proporcionar varios factores protectores para los jóvenes como, por ejemplo, oportunidades de participar en la toma de decisiones de la escuela, altas pero realistas expectativas para su desempeño y una atmósfera solidaria y de apoyo. Según la OMS, tener una experiencia escolar positiva tiene una influencia favorable en la salud y el bienestar de las personas, mientras que una experiencia negativa se convierte en un factor de riesgo que puede afectar la salud mental y física de los estudiantes.21 Si al estudiante “le gusta” la escuela a la que asiste, se considera un factor de protección contra el acoso psicológico, los riesgos sexuales, el uso de tabaco y alcohol y el abuso de las drogas. Por otro lado, los estudiantes a los que no les gusta la escuela o se sienten desconectados de los demás, tienen más probabilidades de tener bajo rendimiento académico, abandonar la escuela o tener problemas de salud mental. Por lo tanto, cuando los estudiantes creen que su escuela es una “comunidad”, un lugar caracterizado por relaciones de apoyo y cuidado donde se brindan oportunidades para participar en actividades escolares y de toma de decisiones y un lugar donde se comparten las normas, disfrutarán más la escuela y estarán más motivados académicamente, asistirán a la escuela con más regularidad, participarán en conductas menos destructivas, tendrán un mejor rendimiento académico, usarán menos drogas y serán menos propensos a participar en conductas delictivas.22 En un estudio que recopiló datos de estudiantes encuestados de 508 comunidades estadounidenses, se observó que las actividades extracurriculares supervisadas por adultos se asociaron con una menor incidencia de tabaquismo, consumo de alcohol y embriaguez en los últimos 30 años. Además, las actividades comunitarias para reducir el uso de sustancias, incluyendo las organizaciones estudiantiles para la prevención del abuso del alcohol, se asociaron con una menor incidencia de embriaguez.23

Por lo tanto, las escuelas pueden funcionar como comunidades de protección. Los educadores y otros mentores pueden impactar de manera positiva la salud y el bienestar de los niños y adolescentes al crear experiencias y programas extracurriculares positivos que mejoren la experiencia académica de los estudiantes con un impacto duradero.24 Juventud viva (en inglés, Youth Alive) es uno de los programas que incorpora estrategias para la prevención de conductas de riesgo, que se ha demostrado tiene un impacto cuando se implementa en escuelas adventistas.25 Ha sido desarrollado por la Iglesia Adventista del Séptimo Día no solo para los jóvenes adventistas sino también para los adolescentes y jóvenes de la comunidad.

El programa Juventud viva

Juventud viva es un programa que incorpora los factores de resiliencia mencionados anteriormente. Se ha usado durante varios años en Asia, África, América y Europa para desarrollar resiliencia y prevención de conductas de riesgo entre adolescentes y jóvenes de 15 a 22 años en escuelas, iglesias y comunidades. Incorpora los valores de fe asociados con la resiliencia, es decir, tener a Jesucristo, el Poder supremo, como el centro de todas las actividades y facilitar una conexión entre los jóvenes y los adultos. Estas perspectivas y acciones claves tienen un mayor impacto en proteger a los jóvenes de conductas de riesgo.

Discipulado

En esencia, Juventud viva es un programa diseñado para construir resiliencia en contra de conductas de riesgo como la violencia, las relaciones sexuales premaritales, el consumo de alcohol y drogas ilegales y el abuso de drogas legales. Se enfoca en la tutoría intergeneracional para el crecimiento espiritual, el fortalecimiento del liderazgo, el servicio y la conectividad. El programa involucra una colaboración de varios ministerios de la iglesia incluyendo los ministerios de Salud, de Jóvenes, de Familia, de Educación, Ministerio en Campus Públicos y Misión Global.

Juventud viva es fundamental para ayudar a los jóvenes a vivir una vida saludable y con propósito al modelar un Programa Positivo de Prevención de Pares basado en evidencias.

Programa: El programa Juventud viva involucra varias actividades y eventos enfocados en el crecimiento y el discipulado de los jóvenes. Es intergeneracional; es decir, incluye no solo presentadores y facilitadores adultos calificados, sino también jóvenes mentores y participantes.

Positivo:El programa se enfoca en alternativas positivas en Cristo, lo que resulta en relaciones interpersonales positivas. Los participantes se tratan unos a otros con respeto, dignidad y honor, valorando a cada uno como hijo de Dios y sin racismo, prejuicios o humillación. Esta actitud promueve un sentimiento de completa aceptación.

Prevención:Juventud viva se enfoca en el tema “MI ELECCIÓN: COMPLETAMENTE VIVO”, presentado en todos los componentes del programa. Esto fomenta el compromiso de todos los participantes a llevar una vida saludable, incluso aquellos quienes ya hayan experimentado de manera casual con drogas u otras conductas de riesgo.

Pares: En este programa, los jóvenes y los adultos se comunican con otros niños, jóvenes y adultos para motivarlos a tomar decisiones saludables para que puedan estar libres de conductas de riesgo, uso de sustancias peligrosas y hábitos nocivos. La conexión entre los jóvenes y adultos proporciona un sentido natural de satisfacción que aumenta la autoestima y proporciona una experiencia edificante por medio de Cristo. Por lo tanto, el uso de drogas ilegales, alcohol y tabaco, el mal uso de medicamentos controlados y otras conductas que resultan en adicciones, se vuelven menos deseables.

Componentes del programa

Una forma importante de capacitar a los líderes jóvenes y adultos para orientar a los jóvenes es por medio de la Capacitación de los facilitadores. Al trabajar en colaboración con los líderes de jóvenes de la iglesia, los líderes escolares pueden invitar a los jóvenes inscritos en las escuelas adventistas (sean o no miembros de la iglesia) a asistir a conferencias o retiros para experimentar Juventud viva. Estas reuniones a menudo ocurren al inicio del año escolar o en otro momento conveniente, como en las vacaciones. El programa Juventud viva también incluye reuniones regulares programadas a través de clubes locales llevadas a cabo en la escuela. Tales reuniones se celebran cada semana en un formato de grupo pequeño llamado grupo de amistad. En estas reuniones, los jóvenes se reúnen para aprender, compartir, jugar, adorar y servir. Esta iniciativa proactiva promueve que los jóvenes vivan una vida abundante al elegir un estilo de vida saludable.

Juventud viva ofrece un portal en línea y una aplicación que da acceso gratuito a información como libros, artículos y clases sobre diversos temas relevantes para una vida feliz, saludable y plena y comprometidos con Dios en la misión. Un Portal de líderes de Juventud viva conecta a los maestros y administradores, al igual que a los líderes de la iglesia local, con varios recursos de Juventud viva, incluyendo calendario de eventos, foros de discusión, archivos de medios digitales y mejores prácticas sobre cómo llevar a cabo programas exitosos de Joven vivo. Para acceder a los materiales (en inglés), seleccione el ícono “Registrarse” en el sitio web del Portal de líderes de Juventud viva (https://leaders.youthaliveportal.org/en), cree un perfil e inicie sesión.

Las oportunidades de aprendizaje continuas tanto para los jóvenes como para los líderes están disponibles por medio de conferencias, reuniones de clubes locales, grupos de amistad y en línea, las cuales se centran en el desarrollo espiritual y capacitación para el liderazgo en actividades misioneras como la plantación de iglesias.

Implementar el programa Juventud viva en las escuelas

Debido al impacto positivo del programa Juventud viva en las iglesias locales, es altamente recomendable que nuestras escuelas inicien su propia conferencia Juventud viva y que establezcan un club Juventud viva dirigido por un maestro y un líder estudiantil. Dichos clubes pueden involucrar a los jóvenes en actividades regulares orientadas a desarrollar resiliencia para fortalecer los factores protectores mencionados anteriormente.

¿Cómo empezar? Primero, programe una conferencia Juventud viva.26 Es mejor realizarla al inicio del curso escolar. (Se puede combinar de manera efectiva con el programa de orientación de la escuela.) Otra opción es programarla durante las vacaciones. Durante la conferencia, introduzca la idea del club Juventud viva e invite a los estudiantes a participar. Después de la conferencia, inicie un club  y programe reuniones semanales, quincenales o mensuales del grupo de amistad Juventud viva durante el curso escolar para que los alumnos discutan temas relacionados a conductas de riesgo, encontrar apoyo entre pares, disfrutar de juegos cooperativos, participar en oportunidades de servicio y crecer espiritualmente (véase el Recuadro 1).

¿Qué hace de Juventud viva un programa efectivo?

El programa Juventud viva está basado en investigaciones sobre los factores protectores entre los jóvenes y en el modelo y los valores de las Iglesias Intergeneracionales de Refugio (iCOR, por sus siglas en inglés).27 Como resultado, lo que protege a los jóvenes contra las conductas de riesgo también fomenta el discipulado. El modelo de Iglesias Intergeneracionales de Refugio se enfoca en las relaciones, el crecimiento espiritual, la misión y la capacitación.

El programa cumple sus objetivos al:

    • Cultivar relaciones positivas con adultos y con otros jóvenes por medio del proceso de mentoría;
    • Inspirar a los jóvenes a conectarse con Dios, desarrollarse en su trayecto espiritual y encontrar su propósito en esta vida;
    • Involucrar a los jóvenes en oportunidades de servicio y misión por medio de las actividades de Juventud viva; y
    • Capacitar a los jóvenes para que sean líderes de clubes y grupos de amistad vibrantes de Juventud viva.

Cómo involucrarse

Si usted es un educador y quisiera marcar la diferencia en la vida de sus estudiantes al involucrarse en el programa Juventud viva, a continuación, le mostramos cómo hacerlo:

  1. Contacte al coordinador de Juventud viva a la dirección de correo electrónico youthalive@gc.adventist.org para recibir más información. Ellos, a su vez, lo contactan con los recursos necesarios.
  2. Regístrese en el Portal de líderes de Juventud viva28 al hacer clic en el ícono “Registrarse”. Una vez que se registre, puede descargar los materiales y consultar el calendario para cualquier capacitación de facilitadores en su área.
  3. Descargue del Portal de líderes la “Guía del facilitador y el manual del participante”.
  4. Planear la organización de una conferencia de capacitación en conjunto con los líderes de Juventud viva de su Unión local o regístrese para participar de una de las conferencias de capacitación programadas en su área.
  5. Oriente a un líder estudiantil para que dirija las reuniones del club Juventud viva y de los grupos de amistad en su escuela. Los programas de muestra están disponibles en el “Manual del facilitador de Juventud viva” y en el Portal de líderes.

Los facilitadores de Juventud viva han ayudado a muchos estudiantes a comprometerse a llevar vidas con propósito, libres de conductas de riesgo, uso de sustancias peligrosas y hábitos dañinos. Más importante aún, muchos encontraron a Dios y experimentaron un llamado. Un estudiante describió su experiencia de la siguiente manera: “Consumía drogas debido a la falta de seguridad y amor y a la necesidad de pertenecer, y lo encontré en mi círculo de drogadictos, pero eso no era lo que realmente estaba buscando. Lo que me faltaba era Dios y apoyo. Y eso es exactamente lo que recibí en el programa Juventud viva”.

Es mi deseo que pueda sentir la dirección de Dios al considerar involucrarse en el programa Juventud viva en su escuela y así podrá continuar teniendo un impacto profundo en la vida de los jóvenes a quienes tiene el privilegio de influir por la eternidad.

Katia Garcia Reinert

Katia Garcia Reinert, PhD, RN, FNP-BC, es directora asociada de los Ministerios de salud de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, en Silver Spring, Maryland, EE. UU. Es la coordinadora mundial de Juventud viva. La Dra. Reinert recibió su Doctorado en enfermería de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, EE. UU.

Citación recomendada:

Katia Garcia Reinert, Joven vivo: Construir resiliencia contra conductas de riesgo,” Revista de Educación Adventista 51 (2019). Disponible en https://jae.adventist.org/es/2019.81.3.8.


NOTAS Y REFERENCIAS

  1. Población mundial actual según Worldometers: https://www.worldometers.info/world-population/.
  2. Organización Mundial de la Salud, “Adolescentes: riesgos para la salud y soluciones” (Diciembre de 2018): https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescents-health-risks-and-solutions
  3. Ibid.
  4. Organización Mundial de la Salud, “Infecciones de transmisión sexual” (Junio de 2019):https://www.cdc.gov/std/spanish/default.htm; https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/sexually-transmitted-infections-(stis); Bahar Golipour, “Hidden STD Epidemic: 110 Million Infections in the US,” Livescience (Octubre de 2014): https://www.livescience.com/48100-sexually-transmitted-infections-50-states-map.html
  5. Brandy R. Maynard, Christopher P. Salas-Wright, and Michael G. Vaughn, “High School Dropouts in Emerging Adulthood: Substance Use, Mental Health Problems, and Crime,” Community Mental Health Journal 51:3 (Abril de 2015): 289-299: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4655594/.
  6. En todo el mundo, la violencia interpersonal se ubica en los primeros 10 y varía según la región (véase Kimberley Chriscaden, “More Than 1.2 Million Adolescents Die Every Year, Nearly All Preventable” (May 2017): https://www.who.int/news-room/detail/16-05-2017-more-than-1-2-million-adolescents-die-every-year-nearly-all-preventable; Organización Mundial de la Salud, “Adolescent Health Epidemiology,” (2019): https://www.who.int/maternal_child_adolescent/epidemiology/adolescence/en/.
  7. James C. Howell, “Gang Prevention: An Overview of Research and Programs,” Juvenile Justice Bulletin (Diciembre de 2010): https://www.ncjrs.gov/pdffiles1/ojjdp/231116.pdf; awn Delfin McDaniel, “Risk and Protective Factors Associated With Gang Affiliation Among High-risk Youth: A Public Health Approach,” Injury Prevention 18:4 (Agosto de 2012): 253-258: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3406611/; George W. Knox, “Females and Gangs: Sexual Violence, Prostitution, and Exploitation,” Journal of Gang Research 11:3 (Primavera de 2004): 1-15.
  8. Dieter Woke y Suzet Tanya Lereya, “Long-term Effects of Bullying,” Archives of Disease in Childhood 100:9 (Septiembre de 2015): 879-885. doi:10.1136/archdischild-2014-306667.
  9. Candace Currie et al., eds., “Social Determinants of Health and Well-being Among Young People” (2012): http://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0003/163857/Social-determinants-of-health-and-well-being-among-young-people.pdf; Brad Hinman, “The Tragedy of Child and Adolescent Suicide,” The Journal of Adventist Education 81:3 (July-September 2018): 4-9: https://jae.adventist.org/en/2018.3.2.
  10. Gary L. Hopkins et al., “AIDS Risk Among Students Attending Seventh-day Adventist School, in North America,” Journal of School Health 68:4 (Abril de 1998): 141-145: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9644606(Primero publicado en línea el 9 de octubre de 2009); Herbert W. Helm et al., “Comparison of Alcohol and Other Drug Use Trends Between a Prohibitionist University and National Data Sets,” Journal of Research on Christian Education 18:2 (Agosto de 2009): 190-205: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10656210903046424; Datos no publicados del Instituto de Prevención de Adicciones (IPA por sus siglas en inglés) presentado a la junta adiminstrativa de IPA (2019).Para mayores informes, contacte a Duane C. McBride, investigador principal, ipa@andrews.edu.
  11. Jacquelyn N. Felt, Duane C. McBride y Herbert W. Helm Jr, “Alcohol, Tobacco, and Marijuana Use Within a Religious Affiliated University,” Journal of Drug Issues 38:3 (Julio de 2008): 799-819: https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/002204260803800307.
  12. Gary L. Hopkins et al., “AIDS Risk Among Students Attending Seventh-day Adventist School, in North America”; Herbert W. Helm et al., “Comparison of Alcohol and Other Drug Use Trends Between a Prohibitionist University and National Data Sets”; Datos no publicados del Instituto de Prevención de Adicciones (IPA por sus siglas en inglés).
  13. Ibid.
  14. Helm et al., “Comparison of Alcohol and Other Drug Use Trends Between a Prohibitionist University and National Data Sets.”
  15. Felt, McBride y Helm, “Alcohol, Tobacco, and Marijuana Use Within a Religious Affiliated University.”
  16. Asociación Estadounidense de Psicología, “The Road to Resilience” (Diciembre de 2019): http://www.apa.org/helpcenter/road-resilience.aspx.
  17. Dale D. Chitwood et al., “A Systematic Review of Recent Literature on Religiosity and Substance Use,” Journal of Drug Issues 38:3 (Julio de 2008): 653-688; Harvey J. Burnett et al., “Understanding the Relationship of Trauma, Substance Abuse, and Resilience Among Religiously Affiliated University Students,” Journal of Research in Christian Education 25:3 (Septiembre de 2016): 317-334.
  18. Gary L. Hopkins et al., “Developing Healthy Kids in Healthy Communities: Eight Evidence-based Strategies for Preventing High-risk Behaviour,” Medical Journal of Australia 186:10 (Mayo de 2007): S70-S73: https://www.mja.com.au/journal/2007/186/10/developing-healthy-kids-healthy-communities-eight-evidence-based-strategies; Alina Baltazar et al., “Protecting Youth From Health Risk Behaviors,” The Journal of Adventist Education 76:2 (Diciembre de 2013/Enero de 2014): 11-16: http://circle.adventist.org/files/jae/en/jae201376021106.pdf.
  19. Hopkins et al., “Developing Healthy Kids in Healthy Communities: Eight Evidence-based Strategies for Preventing High-risk Behaviour.”
  20. Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Bíblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Bíblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.
  21. Currie et al., “Social Determinants of Health and Well-being Among Young People.”
  22. Ibid.
  23. Curtis J. VanderWaal, “Community and School Drug Prevention Strategy Prevalence: Differential Effects by Setting and Substance,” Journal of Primary Prevention 26:4 (Julio de 2005): 299-320. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15995801.
  24. Hannah J. Littlecott, Graham F. Moore y Sam M. Murphy, “Student Health and Well-being in Secondary Schools: The Role of School Support Staff Alongside Teaching Staff,” Pastoral Care in Education 36:4 (Octubre de 2018): 297-312. doi:10.1080/02643944.2018.1528624; Donnah L. Anderson y Anne P. Graham, “Improving Student Wellbeing: Having a Say at School,” School Effectiveness and School Improvement 27:3 (Octubre de 2015): 348-366. doi:10.1080/09243453.2015.1084336.
  25. Hopkins et al., “Developing Healthy Kids in Healthy Communities: Eight Evidence-based Strategies for Preventing High-risk Behaviour.”
  26. Véase la “Guía del facilitador y el manual del participante de Joven vivo” (Ministerios juveniles y de salud de la Asociación General), en inglés. Se puede descargar en https://leaders.youthaliveportal.org/en (accesible una vez terminado el proceso de registro en línea).
  27. División Inter-Europea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (2014-2019): https://eud.adventist.org/en/events/initiatives/icor/. https://icor.church/es/about/
  28. Portal de líderes de Joven vivo (se requiere registrarse), en inglés: https://leaders.youthaliveportal.org/en.