Elizabeth Johnston Taylor

Enseñanza espiritualmente sensitiva en el área de enfermería:Recomendaciones para un enfoque ético adventista

Edición Especial

Enfermería Adventista

Durante casi siglo y medio, los adventistas han brindado cuidados en el ámbito espiritual a enfermos y sufrientes. La provisión en el cuidado de salud nos permite extender la compasión de Jesucristo, brindando beneficios a los demás y gozo y satisfacción personal como parte del servicio a Dios. A la luz de la comprensión integral adventista del ser humano, la asistencia que promueve el bienestar físico o psicológico implica inherentemente el apoyo al bienestar espiritual. Consecuentemente, además de una gran cantidad de hospitales, clínicas, enfermerías y servicios de atención domiciliaria y hospicios adventistas en diversas partes del mundo, hay decenas de instituciones educativas que capacitan a miles de estudiantes que brindan una atención integral.

Entre esas instituciones adventistas de educación superior se encuentran 74 escuelas adventistas de enfermería. Europa y Australasia tienen dos cada una; el resto está distribuido en África, Asia y América del Norte, Central y Sur.1 Esas escuelas de enfermería, influenciadas por su distintivo carácter adventista, buscan preparar a sus graduados para fomentar el cuidado integral de enfermería del cuerpo, la mente y el espíritu. Los adventistas no están solos en este sentido, dado que otras escuelas cristianas de enfermería (de las cuales hay muchas) también pueden enseñar a sus estudiantes a brindar asistencia en el ámbito espiritual. Asimismo, muchos programas seculares de enfermería (al menos en varios países occidentales de habla inglesa) están incluyendo en el contenido curricular el cuidado o asistencia espiritual como parte de requerimientos profesionales.

En consecuencia, el propósito de este artículo es describir brevemente la manera en que el cuidado espiritual se enseña tanto dentro como fuera de las escuelas adventistas de enfermería. Este análisis presenta conclusiones que difieren de las que asumen algunos educadores adventistas. Se ofrecen recomendaciones que pueden orientar a los educadores y administradores de enfermería de las instituciones adventistas al momento de elaborar el plan de estudios y ofrecer instrucción sobre el cuidado espiritual. En primer lugar, y para brindar el contexto, se efectuará una revisión de las perspectivas de enfermería sobre el cuidado espiritual.

Perspectivas de enfermería

El trabajo de enfermería (y en general, la asistencia al doliente) a menudo se ha llevado a cabo en el contexto de la religión.2 En la antigüedad, el cuidado a los enfermos era brindada por los asistentes de los templos, y por las órdenes religiosas en la Edad Media; en épocas más recientes, ha tenido lugar en organizaciones de salud fundamentados en la fe y lo religioso. En efecto, los enfermeros a menudo suelen ser inspirados por motivos espirituales o religiosos para ingresar a la profesión.3

Puede que las raíces religiosas de la enfermería, en combinación con otras motivaciones (por ej., la reacción a un cuidado más avanzado tecnológicamente, un deseo de expandir las fronteras profesionales, y un incremento en la exploración social de la espiritualidad en su relación con el bienestar), han llevado a los enfermeros a ver explícitamente el cuidado espiritual dentro de su ámbito. La justificación que suele darse, sin embargo, para que los enfermeros brinden asistencia espiritual es que resulta fundamental para el cuidado integral.4

Independientemente de las causas, la noción de cuidado espiritual brindado por enfermeros está profundamente entretejido en la disciplina. Esto queda manifiesto de varias maneras. El Código Internacional del Consejo de Enfermería (ICN 2012) expresa que “al brindar la asistencia, el enfermero promueve un ambiente en el que se respetan los derechos humanos, los valores, las costumbres y las creencias espirituales del individuo, la familia y la comunidad”.5 Esta noción queda reflejada en los códigos de ética de enfermería de varios países. El objetivo de esos códigos es preservar los derechos de los pacientes e impedir una asistencia no deseada. En consecuencia, las carreras de enfermería tienen que buscar maneras de enseñar y modelar la asistencia espiritual en el contexto de estas pautas.

Creativas y diversas estrategias de aprendizaje incluyen: escribir un diario, evaluar de temas espirituales en obras de arte o estudios de casos de pacientes, acompañar a los capellanes, conferencias (incluyendo aquellas a cargo de conferencistas en representación de diversas religiones y capellanes), y diversas tareas de lectura y escritura.

La inclusión del cuidado espiritual dentro de los servicios de enfermería reconoce de manera más pragmática la nomenclatura para identificar las preocupaciones del paciente (el “diagnóstico”) y definir la terapéutica de enfermería. Por ejemplo, la Asociación de Diagnóstico de Enfermería Norteamericana, en su lista internacional de diagnósticos, que es ampliamente usada por los enfermeros, incluye seis diagnósticos que se relacionan con la espiritualidad y religiosidad del paciente (por ej., Angustia espiritual y Riesgo de religiosidad disminuida).6 Los enfermeros comprenden por lo general que el cuidado espiritual incluye “intervenciones” tales como el apoyo a las creencias y prácticas religiosas de los pacientes, facilitar la clarificación de valores cuando la fe se entrecruza con la toma de decisiones sobre el tratamiento, y la comunicación enfática sobre luchas espirituales, entre otros.7

Las publicaciones de enfermería abundan en discusiones acerca del significado de apoyar el bienestar espiritual del paciente. Una búsqueda de la base de datos Índice cumulativo de la enfermería y las publicaciones en ciencias afines a la salud (CINAHL) en noviembre de 2016 identificó casi 3500 citas en publicaciones desde 1980 que incluían los términos “espiritual*” o “religio*” con “enfermer*” en sus resúmenes. (El asterisco denota búsquedas que incluyen variantes de esos términos [por ej., religión, religiosidad, religioso]). Parte de esas publicaciones son pragmáticas, dado que describen la manera en que los enfermeros pueden brindar asistencia espiritual; otros documentos exploran conceptos espirituales relacionados desde un punto de vista teórico. Muchos enfermeros han incluido conceptos espirituales o religiosos en los estudios de investigación que usan métodos tanto cualitativos como cuantitativos.

Enseñando a proveer el cuidado espiritual en enfermería

Los estándares de acreditación de las carreras de enfermería en varios países (por ej., en Canadá, Reino Unido, Australia y los Estados Unidos) incluyen expectativas declaradas que aspirantes a la licenciatura deben aprender para evaluar y responder a las necesidades espirituales de los pacientes. Por ejemplo, las Habilidades Nacionales de Australia en 2016 expresan que los Enfermeros Profesionales (RN) tienen que: “Practicar de manera que se reconozca la dignidad,  cultura, valores, creencias y derechos de los individuos/grupos”.8 También aconseja que los enfermeros tienen que “recolectar datos que se relacionen con … variables … espirituales de manera continuada”.9 Los Fundamentos de educación para la práctica de la enfermería profesional del 2008 de la Asociación Estadounidense de Escuelas de Enfermería (AACN) expresa también que la educación de enfermería debe enseñar a los estudiantes a “Llevar a cabo una evaluación … espiritual … abarcante y específica de los parámetros de salud y enfermedad”; “Brindar una atención adecuada de los pacientes que refleje … la espiritualidad …”; “Cultivar una concientización de las creencias y los valores espirituales de los pacientes, como así también de los profesionales de salud, y de cómo esas creencias y valores afectan el cuidado de la salud”.10 Dado este mandato del AACN, el banco de exámenes para sacar la licencia de enfermera profesional incluye preguntas sobre la asistencia espiritual.

Los docentes de enfermería de varios países (por ej., Corea, Holanda, Israel, Malta, el Reino Unido y Taiwán) han documentado en artículos publicados la manera que se enseña a los enfermeros sobre asistencia espiritual. Esos informes a menudo son descripciones de talleres ofrecidos a enfermeros de hospitales con evaluaciones previas y posteriores o con descripciones de las asignaturas o los currículos de grado. Generalmente, los contenidos de esa capacitación incluyen una descripción de la espiritualidad (que lo distingue de la religión), que fomenta la concientización y bienestar espiritual personal, las necesidades espirituales de los pacientes, la evaluación de la espiritualidad de los pacientes, y una visión general de la terapéutica del cuidado espiritual (por ej., la presencia, la derivación y la colaboración con expertos en atención espiritual, la comunicación empática, y el respeto por la diversidad religiosa). La evaluación de estas sesiones educativas o cursos a menudo ha concluido que incrementan el bienestar espiritual del enfermero o del estudiante de enfermería y mejoran las actitudes hacia la asistencia espiritual ofrecida.11 Sin embargo, aunque a menudo se evalúan las actitudes del cuidado espiritual, son evaluadas las habilidades y/o el conocimiento sobre asistencia espiritual.

Las escuelas de enfermería emplean una variedad de enfoques para enseñar la asistencia espiritual. Aunque algunos son integrados en todo el currículo, otros (probablemente la mayoría) los enseñan durante clases o tareas seleccionadas (a menudo en el contexto de problemas de salud donde la muerte es inminente).12 Creativas y diversas las estrategias de aprendizaje  incluyen: escribir un diario, evaluar de temáticas espirituales en obras de arte o estudios de casos de pacientes, acompañar a los capellanes, conferencias (incluyendo aquellas a cargo de conferencistas en representación de diversas religiones y capellanes), y diversas tareas de lectura y escritura.13 De hecho, varios libros escritos por y para enfermeros analizan la asistencia espiritual, lo que incluye tres obras de la escritora adventista Elizabeth Johnston Taylor.14 Aunque han sido criticados recientemente por ser incompletos en esa área, muchos textos fundamentales de enfermería incluyen capítulos sobre la espiritualidad y religiosidad del paciente.15

A pesar de que la educación del cuidado espiritual sea obligatoria, y existan diversas modalidades y recursos educacionales para enseñar a brindar la asistencia espiritual, numerosos estudios documentan que los enfermeros se perciben a sí mismos con una capacitación inadecuada en esa área.16 Esos estudios también hallan que la espiritualidad o religiosidad personal del enfermero también se correlaciona con una actitud positiva. Parece ser, sin embargo, que puede existir una desconexión entre la actitud positiva y la implementación del cuidado espiritual.17

Enseñanza del cuidado espiritual en las escuelas adventistas de enfermería

Aunque existen algunas descripciones de cómo se enseña el cuidado espiritual a estudiantes de licenciatura en enfermería de escuelas religiosas,18 solo una publicación, hasta la fecha, presenta un ejemplo adventista.19 Elizabeth Johnston Taylor (la autora de este artículo) y colegas describieron de qué manera el currículo de licenciatura en la Escuela de Enfermería de  Universidad de Loma Linda (LLUSN) busca intencionalmente preparar a sus graduados para que brinden asistencia o cuidado espiritual. Esto se logra de diversas maneras, incluyendo la adopción de un marco conceptual que reconozca de manera explícita una dimensión espiritual; la integración de contenidos relevantes sobre espiritualidad en todo el currículo (por ej., aprender la evaluación espiritual en los fundamentos introductorios de la enfermería, y el perfeccionamiento de las habilidades de comunicación en la asistencia espiritual en un curso final); el uso de diversas estrategias de enseñanza (por ej., asignar un diario personal de “bendiciones”, estudios de caso, planes de atención, trabajo de investigación acerca de reflexión personal); el modelado del cuidado espiritual por parte del personal clínico mientras se brinde una atención directa al paciente; la organización dos veces al año de un taller obligatorio de cuatro horas sobre atención espiritual; y la creación de un ambiente que fomente la espiritualidad (por ej. orar con y por los estudiantes, la asistencia semanal a los cultos estudiantiles, el tiempo devocional a comienzo de cada clase didáctica o clínica).

Lo que puede ser único en el programa de LLUSN es que deliberadamente evalúa las percepciones de las habilidades de los graduandos sobre el cuidado espiritual por medio de una breve encuesta cuantitativa; también evalúa la manera que estos estudiantes perciben la experiencia universitaria en cuanto al desarrollo integral personal (incluyendo la espiritualidad).

La enseñanza sobre la asistencia espiritual tiene que incluir un reconocimiento de su potencial para hacer daño si es coercitiva o no ética. Cuando los enfermeros brindan asistencia, se encuentran en una posición de poder al atender a alguien que, de manera inherente a su función como paciente, está vulnerable.

Para una mejor comprensión de cómo los educadores adventistas en enfermería a nivel mundial enseñan a los estudiantes a brindar asistencia espiritual, la Secretaría de Enfermería Global de la LLUSN distribuyó una consulta por correo electrónico a todos los directores de las carreras de enfermería. Dado que no era una investigación sistemática, no se necesitó la aprobación de la comisión de ética. Respondieron 21 escuelas de cuatro regiones del mundo (América Central y del Sur, África, Asia y Norteamérica). Las escuelas representadas tenían poblaciones estudiantiles que iban del 20 al 99 por ciento de adventistas [nueve estaban por debajo del 50 por ciento], y el personal mayormente adventistas [con excepción de cuatro escuelas]). Las respuestas indicaron que los educadores adventistas de enfermería asumen que la atención espiritual es enseñada por estudiantes que cultivan la espiritualidad o la religiosidad, como así también al brindar instrucción y experiencias clínicas didácticas.

Los educadores adventistas probablemente coinciden con las posturas de otros educadores de enfermería como Lewinson, McSherry y Kevern,20 que afirman que no se puede esperar que los enfermeros sean conscientes y tengan presente las necesidades espirituales de los pacientes si ellos mismos no son hasta cierto punto conscientes e intencionales en su propio desarrollo moral. Por ello, los educadores adventistas de enfermería brindan asistencia espiritual por medio de experiencias religiosas y espirituales durante las clases (por ej. en las experiencias devocionales al comienzo de la clase, la Semana de Oración), el modelo que brindan (por ej., “Les muestro cómo orar con los pacientes al orar con los estudiantes” o “Comparto experiencias con Dios … que los estudiantes pueden percibir que hemos estado con Dios porque lo perciben en nuestros pensamientos, acciones y palabras”), y el aliento de conductas religiosas fuera de las clases (por ej., la visita de pacientes como parte de las actividades “misioneras” relacionadas con la iglesia, y la participación en lecciones bíblicas [adventistas] de “La Voz de la Esperanza”). Ilustrar todos estos métodos es una actividad que una escuela de enfermería de Sudamérica planifica en forma mensual. Se invita a los estudiantes a que extraigan el nombre de un compañero de clase, oren específicamente por él o ella durante una semana, y entonces en una comida sabática que ofrece uno de los docentes, compartan sus experiencias espirituales recientes o pedidos de oración y ofrezcan un regalo al compañero por el cual han estado orando.

Casi todos los directores de las carreras también indicaron que sus programas incluían conferencias sobre asistencia espiritual (desde el personal docente de enfermería como  capellanes y pastores), lecturas asignadas sobre cuidado espiritual, estudios de casos y otras actividades de la clase. De la misma manera, casi todos los que respondieron reconocieron tener un currículo guiado por un marco conceptual que reconoce específicamente la espiritualidad. La mayoría de los programas también tuvieron tareas clínicas que proveyeron experiencias prácticas a los estudiantes en el área de la asistencia espiritual (por ej., la evaluación espiritual, el desarrollo de planes de atención, la oración con los pacientes, la tarea de escuchar sus preocupaciones espirituales sin juzgarlos). Muchos señalaron que incluyeron la asistencia espiritual en las ferias de salud o proyectos comunitarios (por ej., tener una conversación espiritual después de una presentación sobre estilo de vida, orar con los que necesitan servicios de salud o de higiene). La oración ocupó un lugar central en gran parte del pensamiento sobre cuidado espiritual; a menudo se enseñó a los estudiantes a que eleven una oración al finalizar otro tipo de atención de enfermería o como una “intervención” para los que sufrían de angustia emocional. Una institución enseña a los estudiantes de enfermería a que se usen técnicas de meditación y oración a los pacientes, así como actividades que permitan la expresión emocional. Las escuelas de países con sólida influencia católica incluyen por lo general no solo la oración sino también el canto (las “serenatas”) de una canción cristiana y la lectura de un versículo bíblico durante las visitas a los enfermos.

Observaciones y recomendaciones

 Estas ilustraciones de cómo se enseña la asistencia espiritual en las escuelas adventistas de enfermería en diversas partes del mundo muestra de qué manera las creencias y conductas a menudo están alineadas, y de qué manera los educadores adventistas de enfermería viven y enseñan el servicio compasivo. Aunque el artículo de Ramal y Mamier en este número (véase la página ___) señala qué es lo que motiva el cuidado espiritual adventista que brindan los enfermeros, este artículo enfocará sus observaciones y recomendaciones en factores que mejoran y fortalecen los cuidados y las enseñanzas espirituales. Aunque los siguientes puntos podrían ser interpretados erróneamente como advertencias a abstenerse de compartir el amor de Dios, son en realidad sugerencias sobre cómo vivir el amor de Dios de manera práctica, sensible, respetuosa y ética.

Cómo enseñar el cuidado espiritual en contexto

1. Los enfoques adventistas de cómo enseñar a los estudiantes de enfermería a que brinden asistencia espiritual varían según el contexto cultural en el cual se sitúa cada institución. En las instituciones de culturas occidentales pluralistas e individualistas, los contenidos incluyen el conocimiento de muchas tradiciones religiosas y de la manera en la que los enfermeros pueden respetar y apoyar a los pacientes de diversas religiones. En contraste, las escuelas de Asia, África y América Central y del Sur a menudo equiparan la atención espiritual con la tarea de compartir las creencias cristianas o adventistas. Esto hace que surja la pregunta de qué manera las costumbres culturales se interrelacionan con los imperativos éticos. Recomiendo que todas las escuelas adventistas enseñen a sus estudiantes a no confundir cuidado espiritual con evangelismo, y a preparar a los estudiantes para que reconozcan de manera sensible las necesidades particulares de clientes de diversos trasfondos. En cualquier contexto cultural, la asistencia integral, en efecto, la atención que refleje la compasión de Cristo, debería incluir la realización del trabajo preliminar por medio del diálogo empático que abra espacios compartidos de confianza, respeto y atención genuina. Solo entonces se podrá establecer una disposición para el cuidado espiritual auténtica que surja por iniciativa del mismo paciente. Una vez que el cliente reconozca una apertura a recibir asistencia espiritual, es más probable que se acepte y sea efectivo el ministerio sincero del enfermero para compartir el amor incondicional de Dios y brindar esperanza y consuelo.

2. La oración es con frecuencia una terapia adventista en la enfermería. Los enfermeros adventistas que han orado con los pacientes cuentan muchas historias sobre su eficacia. Los adventistas, al igual que la mayoría de los estadounidenses, oran de manera coloquial. Aunque momentos de dificultades físicas y emocionales extremas suelen ser ocasiones en que la mayoría de los pacientes aprecian la oración, no siempre conducen a una oración informal.

Como lo informó una directora de enfermería, quizá todas las escuelas de enfermería deberían enseñar a los estudiantes las diversas maneras de orar y meditar, y cómo adaptar las experiencias de oración a las circunstancias del paciente.

Ser modelos de asistencia espiritual ética en la práctica de la profesión

3. Aunque la enseñanza de cuidado espiritual requiere apoyar a los estudiantes de enfermería en su madurez espiritual, también hace que surja la pregunta de cómo hacerlo de manera ética. Cuando los estudiantes se matriculan en una institución educativa adventista, aceptan implícitamente colocarse en un ambiente donde pueden ser moldeados por las creencias y prácticas adventistas. Las escuelas deberían expresar sus expectativas en ese sentido (por ej., con respecto a la asistencia a cultos semanales y al énfasis religioso en todas las clases) a todos los futuros estudiantes. La presión del personal (no importa cuán suave sea) a un estudiante para que asista a un estudio bíblico los viernes por la noche u otra actividad religiosa no relacionada con las expectativas de la institución, es algo inapropiado. Abusa la relación docente-alumno e indica una religiosidad egoísta. Recomiendo que los docentes se muestren sensibles a la posibilidad de que los estudiantes se sientan forzados a participar en actividades religiosas extracurriculares y que expresen esas invitaciones de manera tal que evite el potencial de crear incomodidad en los estudiantes.

4. Los docentes de enfermería también necesitan tener cuidado para no obligar a los estudiantes a que hagan tareas u obligaciones que no estén de acuerdo con sus creencias (por ej., calificar al estudiante para ver si ha orado con diez pacientes en espera de una cirugía, durante su rotación clínica, aun cuando ese estudiante no crea en la oración u ore de manera que difiera con las expectativas del docente).

5. La enseñanza sobre la asistencia espiritual tiene que incluir un reconocimiento de su potencial para hacer daño si es coercitiva o no ética. Cuando los enfermeros brindan atención, se encuentran en una posición de poder al atender a alguien que, de manera inherente a su función como paciente, está vulnerable. Debido a este desequilibrio de poder, algunos estudiosos de la ética han sostenido que la oración o comunicación de las creencias religiosas no corresponde a menos que el paciente la solicite.21 Como lo expresó la teóloga y ética en enfermería Marsha Fowler, “ de abstenerse el ofrecer la fe donde esta no es bienvenida, [los enfermeros] así afirman la libertad que tiene que existir en la fe”.22 Asimismo, la función de la enfermería es ocuparse de problemas de salud; si la espiritualidad contribuye al problema o si es un recurso para hacer frente al problema de salud, entonces está dentro del ámbito de la enfermería el brindar atención que sea sensible y que brinde apoyo desde el punto de vista espiritual. La función del enfermero no es, por lo tanto, la misma que la del teólogo, evangelista o consejero pastoral. Recomiendo que los objetivos de las escuelas adventistas de enfermería incluyan no solo ayudar a los estudiantes a clarificar y madurar en su propia espiritualidad, sino también para que les enseñen a apoyar las travesías espirituales de los pacientes de una manera que evite cualquier apariencia de coerción.

6. Por último, si reciben una enseñanza ética, es poco probable que los graduados de programas adventistas en enfermería enfrenten dificultades al practicar en contextos no religiosos. Recomiendo que los estudiantes sean educados no solo con la teoría, sino también con evidencias sobre las cuales practicar la asistencia espiritual, de manera que puedan practicar el cuidado espiritual en “el mundo real”.

Aunque una discusión acabada de estos temas se encuentra más allá del ámbito de este artículo, se espera que esta discusión acotada lleve a los lectores hacia reflexiones adicionales. En

Religion: A Clinical Guide for Nurses [Religión: Una guía clínica para enfermeros]23 se encuentra una discusión en profundidad sobre la ética de enfermeros religiosos que comparten su religiosidad personal.

Conclusión

Una característica distintiva de las carreras adventistas en enfermería es enseñar a sus estudiantes a brindar cuidado espiritual. Puede que ese énfasis, así como el contexto religioso de la enseñanza, hace que la educación adventista en enfermería sea única. La preocupación que surge, es si la asistencia espiritual debería ser enseñada como evangelismo. Taylor (2011) respondió: “No, en el caso de que el evangelismo signifique intentar (aun sutilmente) persuadir a pacientes vulnerables para que tengan las mismas creencias que yo. Y Sí, en el caso de reflejar la compasión de Cristo en la sagrada tarea de la enfermería, siendo las manos de Cristo”.24 En efecto, los educadores adventistas se beneficiarán de una reflexión continuada junto con sus estudiantes sobre lo que significa que los obreros de salud lleven el evangelio a todo el mundo. Aunque es necesario reconocer que la distinción entre espiritualidad y religión convencional varía de cultura en cultura (y por ello, entre el cuidado espiritual y el alimento espiritual), hay ciertas consideraciones éticas que son reconocidas de manera universal y que pueden aplicarse en todas partes.  


Este artículo ha sido revisado por colegas.

La autora agradece a la doctora Patricia Jones y Valerie Nusantara por su apoyo a la hora de contactar a educadores adventistas de diversas partes del mundo para obtener ejemplos de prácticas de enseñanza. También me siento profundamente agradecida por la revisión detallada del manuscrito que hicieron las doctoras Jones, Iris Mamier y Edelweiss Ramal; y por la información anecdótica de sus planes de estudios que me brindaron educadores adventistas, que compartieron de buena manera para este artículo con propósitos ilustrativos.

Elizabeth Johnston Taylor

Elizabeth Johnston Taylor, PhD, RN, es profesora de Enfermería de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Loma Linda (California, Estados Unidos). Ha ocupado cargos en el personal docente de enfermería durante más de veinte años en la LLUSN desde 2000. Su área de investigación es, las respuestas espirituales a la enfermedad y la provisión de asistencia espiritual por parte de los enfermeros. Ha escrito tres libros: Religion: A Clinical Guide for Nurses [La religión: Guía clínica para enfermeros] (Springer, 2012); What Do I Say? How to Talk with Patients About Spirituality [¿Qué digo? Cómo hablar sobre espiritualidad con los pacientes] (Templeton, 2007); y Spiritual Care: Nursing Theory, Research, and Practice [La atención espiritual: Teoría, investigación y práctica en la enfermería] (Prentice Hall, 2002). Ha recibido varios reconocimientos, en épocas más recientes el “Premio Pionero” de la Red de Capellanes de Salud.

NOTAS Y REFERENCIAS

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  2. Mary Elizabeth O’Brien, Spirituality in Nursing: Standing on Holy Ground, quinta ed. (Burlington, Mass.: Jones and Bartlett Learning, 2014).
  3. Elizabeth J. Taylor, Carla G. Park y Jane B. Pfeiffer, “Nurse Religiosity and Spiritual Care”, Journal of Advanced Nursing 70:11 (Noviembre 2014): 2612-2621. doi: 10.1111/jan.12446.
  4. Mary Elizabeth O'Brien, Spirituality in Nursing: Standing on Holy Ground, quinta ed.Elizabeth J. Taylor, Spiritual Care: Nursing Theory, Research, and Practice (Upper Saddle River, N.J.: Prentice Hall, 2002).
  5. El Código de Ética de Enfermería de la ICN: http://www.icn.ch/images/stories/documents/about/icncode_english.pdf
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