Mary E. Varghese • Carlos Fayard

Atrapado en la "red"Cómo reconocer la adicción a la Internet en los jóvenes

EDICIÓN ESPECIAL

ADICCIÓN CONDUCTUAL

Ryan,1 de 13 años, está entusiasmado porque recibió su primera computadora, por lo que comienza a dedicar mucho tiempo a aprender a usarla. Sus padres piensan que ese interés es tan solo una fase, pero el tiempo que pasa en la computadora sigue aumentando cada vez más hasta que la usa más de diez horas al día. Consume bebidas con cafeína para mantenerse despierto hasta tarde visitando salas de chat y jugando. Tiene dificultad de despertarse para el colegio y a menudo olvida ducharse. Sus profesores notan problemas crecientes con su higiene y atención en clase, y sus calificaciones disminuyen de manera significativa. Ryan no asiste a encuentros familiares para pasar más tiempo en la computadora, y pierde contacto con sus amigos. Finalmente es relevado de su equipo de béisbol por faltar a las prácticas. Sin embargo, él no está preocupado, porque sus problemas y estrés parecen desaparecer tan pronto como se conecta en línea. Se ha hecho de varios amigos por Internet y se pasa el tiempo en el colegio pensando qué va a hacer la próxima vez que se conecte. Cuando sus padres tratan de reducirle el tiempo que pasa en la computadora, se vuelve extrañamente agresivo, haciendo un escándalo y vociferando amenazas. Finalmente, sus padres logran que acepte pasar dos semanas sin la computadora, pero después de ese período, vuelve inmediatamente a las andadas.2

Naturaleza de la adicción al Internet

El uso de la tecnología se ha multiplicado en las últimas décadas a medida que el acceso a Internet de alta velocidad está más disponible. Los beneficios educacionales y sociales son muchos: un acceso más amplio al conocimiento educativo, mayor eficiencia laboral y la capacidad de conectarse con las redes sociales. Sin embargo, un creciente número de expertos, como Kimberley Young, fundadora del Centro contra la Adicción a Internet; y David Greenfield, fundador del Centro de Tecnología y Adicción a Internet, han expresado su preocupación de que algunos usuarios de la computadora se están volviendo dependientes de Internet a tal punto que sus conductas se asemejan a las de un adicto en estado avanzado.3 La adicción a Internet se refiere al uso patológico de las computadoras o la tecnología, que se caracteriza por ansias excesivas de participar de conductas en línea hasta el punto de afectar de manera significativa la vida diaria (por ej., las relaciones, los estudios y la salud). La adicción a Internet puede adquirir muchas formas, como es el caso de los juegos excesivos por Internet, las apuestas, el interés en contenidos sexuales, el uso compulsivo de los medios sociales o las salas de chat, y el envío compulsivo de mensajes electrónicos o de texto. Las investigaciones emergentes muestran que los patrones de activación del cerebro presentes en los individuos adictos a Internet son similares a los que se encuentran en individuos con adicciones químicas.4 Griffiths5 observó los siguientes elementos, sobre la base de seis factores centrales que se ven en los trastornos por adicción, que también están presentes en la adicción a Internet:

  1. Prominencia. Internet ocupa una prioridad con respecto a otros ámbitos (por ej., la familia y el trabajo) en la vida de un individuo. (Como se indica en el ejemplo de más arriba, el deseo de usar Internet domina el pensamiento de Ryan, por ej., cuando no está usando Internet está pensando constantemente en ello; sentimientos por ej., experimenta intensos deseos de usar Internet; y comportamiento, en su caso, una reducción de sus actividades sociales).
  2. Modificación del humor. El uso de Internet llega a ser una estrategia para afrontar y aliviar el malhumor y el estrés. Los usuarios pueden sentirse como si estuvieran bajo los efectos de una droga, o un sentido de entumecimiento eufórico. (Ryan usa Internet para afrontar los problemas que le causa el uso excesivo de la computadora).
  3. Tolerancia. Los usuarios incrementan el tiempo que pasan conectados en línea para extender o intensificar los efectos que le cambian el humor. (Ryan quiere pasar cada vez más tiempo en línea).
  4. Abstinencia. Los usuarios experimentan síntomas negativos (por ej., malhumor, irritabilidad) cuando le reducen o eliminan el uso de Internet. (Ryan muestra una agresividad fuera de lo común cuando sus padres tratan de establecer límites en el uso de la computadora).
  5. Conflicto. El uso excesivo de Internet comienza a afectar el funcionamiento físico, social, educacional y ocupacional de los usuarios, llevándolos a experimentar una pérdida de control. (Las calificaciones de Ryan se vienen abajo, es relevado de su equipo, y termina aislado de su familia y amigos).
  6. Recaída. Los patrones problemáticos de conducta regresan después de un período de abstinencia o control. (Ryan recae inmediatamente cuando vuelve a usar la computadora).

Predominio de la adicción al Internet

Los estudiantes particularmente son un grupo que están a riesgo de desarrollar adicción al Internet. Los investigadores han hallado evidencias de adicción al Internet entre los adolescentes y estudiantes jóvenes en todo el mundo, si bien los índices varían según el país. Por ejemplo, las estimaciones señalan que va del 4 por ciento de los estudiantes de nivel secundario de los Estados Unidos6 al 10,7 por ciento de adolescentes en Corea del Sur7 y 13 por ciento de los estudiantes universitarios del Reino Unido.8

Se cree que los adolescentes y los jóvenes son vulnerables de manera especial a esta forma de adicción, dado que el uso de Internet puede llegar a ser una estrategia para afrontar los estresores del desarrollo comunes a ese grupo etario, tales como la formación de la identidad y el establecimiento de relaciones cercanas. Los estudiantes pueden entrar al mundo en línea para escapar de las tareas difíciles del desarrollo, porque las relaciones en línea son anónimas y permiten que el individuo se muestre como cualquier persona que desee ser.9 Sin embargo, confiar en esas conductas puede conllevar a la preferencia de interacciones en línea en lugar de relaciones personales cara a cara, lo que puede llevar al uso excesivo de Internet y a resultados psicológicos y sociales problemáticos.10

Factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de la adicción al Internet

Las investigaciones emergentes señalan factores genéticos de riesgo para la adicción al Internet. Un estudio halló que los individuos que muestran un uso problemático de Internet también tienen mayores probabilidades de ser portadores de una mutación genética que juega un papel predictivo en la adicción a la nicotina.11 En términos de factores de la personalidad, se ha visto la timidez, la ansiedad social, la baja autoestima, la falta de valor propio, la soledad y la introversión como predictores significativos del uso problemático de Internet.12 Asimismo, es más probable que los individuos con déficits de habilidades sociales prefieran las interacciones sociales en línea antes que las interacciones interpersonales cara a cara.13 Esos individuos pueden llegar a aferrarse a Internet porque las relaciones en línea producen menos ansiedad que las relaciones cara a cara; sin embargo, cuando el uso se torna excesivo, puede que los individuos no desarrollen las habilidades sociales necesarias para formar relaciones satisfactorias fuera de Internet.

Tener otros problemas psicológicos también parece ser un factor de riesgo para el uso problemático de Internet. Las investigaciones señalan que casi el 80 por ciento de los individuos que sufren de adicción a Internet también sufren de otros trastornos psicológicos14 tales como la depresión y la ansiedad,15 las fobias sociales,16 TDAH,17 y otros trastornos de adicción o control de los impulsos.18 Por ello, el uso de Internet puede llegar a ser una forma de automedicación; las experiencias estresantes en la vida fuera de Internet son calmadas y apagadas por su uso, que ofrece un sentido de euforia o un sentido de escape. Los problemas del ambiente, como por ejemplo las malas relaciones entre padres e hijos, también hacen que los individuos sean más susceptibles al uso problemático o excesivo de Internet.19

Las investigaciones indican que el uso problemático de Internet contribuye a consecuencias negativas virtualmente en todos los ámbitos del funcionamiento. El uso excesivo de Internet parece cambiar la estructura del cerebro en el desarrollo del adolescente, particularmente en áreas asociadas con el control cognitivo y conductual.20 El tiempo excesivo que se pasa usando Internet también posee repercusiones físicas tales como el insomnio,21 el dolor de espalda, los problemas de la vista,22 y la higiene inadecuada.23 Los usuarios patológicos de Internet también experimentan efectos psicológicos negativos, tales como la pérdida de interés en actividades que solían disfrutar, y desarrollan pensamientos distorsionados sobre sí mismos y el mundo (por ej., de que solo son efectivos en Internet, y de que el mundo en línea es el único lugar donde son respetados y están seguros).24 Esos factores contribuyen al funcionamiento inadecuado en cuanto a los ámbitos académicos e interpersonales. Un estudio indicó que el uso problemático de Internet posee una correlación negativa con las altas calificaciones,25 probablemente porque la exorbitante cantidad de tiempo que se pasa en Internet interfiere con los hábitos de estudio, el sueño y la concentración. Internet comienza a tener prioridad por sobre otras funciones de la vida, lo que hace que el usuario descuide otras relaciones,26 y produce efectos perjudiciales en las familias y las amistades. (Véase Recuadro 1).

Programas de prevención e intervención basados en evidencias

Es posible implementar esfuerzos en las esferas familiar, eclesiástica y educativa que permitan prevenir la adicción. Los niños y los adolescentes que carecen de relaciones gratificantes o de apoyo y que tienen habilidades sociales inadecuadas y dificultad para hacerse de amigos son más susceptibles a volverse a las interacciones virtuales para satisfacer su necesidad de atención y amistad. Los que tienen un mayor riesgo pueden permanecer invisibles, porque tienden a ser callados, tímidos, desmañados en el ámbito social, deprimidos y aislados. Puede ayudarlos el hecho de hallar a esos individuos marginados, brindarles ayuda, orientación y buscar que se vean incluidos. Uno de los pacientes con el que trabajé, que tenía uno de los casos más severo de timidez, me dijo que lo que lo “salvó” fue que un compañero extrovertido de la universidad que lo cobijó, no aceptaba la negativa de resistirse a una oportunidad social. Esto muestra que establecer vínculos sólidos con los padres, los ministros de jóvenes y los maestros puede brindar la forma más básica de prevención de la adicción.

El siguiente paso en la prevención es el incremento de concientizar el problema. Los administradores y los consejeros escolares pueden crear conciencia durante los programas del personal y las reuniones entre padres y maestros, al distribuir información relacionada con los fundamentos de la adicción a Internet, las señales de advertencia (véase la Figura 1) y los recursos locales. Dado que las habilidades sociales inadecuadas y la falta de un sólido valor propio parecen ser factores de riesgo ante la adicción a Internet, Young27 señala que la adopción de un enfoque amplio de prevención tal como la Capacitación en Habilidades para la Vida (que ha mostrado tener éxito en la prevención del uso del tabaco entre los adolescentes, al mejorar las competencias sociales y personales) también puede resultar efectivo para prevenir la adicción a Internet.28 En las universidades, los directores de las residencias estudiantiles pueden ofrecer programas educacionales similares a los programas de prevención de drogas y alcohol, que educan a los estudiantes respecto de las señales de advertencia y los factores de riesgo de la adicción a Internet. También pueden llevarse a cabo seminarios para educar al personal docente, aconsejar a todo el personal y la administración sobre la adicción a Internet y sobre cómo reconocerla en sus estudiantes. Las instituciones educativas pueden ayudar a educar a los padres sobre la prevención de la adicción al Internet al compartir pautas sobre la monitorización apropiada del uso de Internet, lo que incluye el establecimiento de límites respecto de cuándo y durante cuánto tiempo se puede usar la computadora, y al alentar con frecuencia la participación en actividades que sean incompatibles con el uso de Internet.29 En las comunidades eclesiásticas, los miembros tienen una función particularmente importante que cumplir en la prevención, y pueden usar técnicas similares para crear conciencia entre las familias y trabajar con jóvenes en quien vean señales de adicción.

En términos de intervención, el apoyo y la fe son fundamentales en los esfuerzos de recuperación. Al tratar la adicción como un trastorno espiritual, el programa 12 pasos para las adicciones químicas, enfatiza aceptar la impotencia propia y la necesidad de la intervención de Dios para que el que sufre la adicción se retire de la senda del abuso.30 El Paso 2 expresa: “Llegamos a creer que un Poder que nos trasciende puede restaurarnos a la sensatez”.31 Esto no significa que uno puede “curar la adicción con oración”, por maravillosa y poderosa que esta sea. Más bien se refiere a la necesidad humana de apagar esa sed profunda que no puede ser satisfecha por lo que los comportamientos adictivos traten de brindar de manera compulsiva y repetitiva. Jesús extendió la invitación: “¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!” (Juan 7:37, NVI).32 Venir a Jesús significa ser amado y aceptado, para que de él broten “ríos de agua viva” (Juan 7:38, NVI). Los docentes, ministros, familiares y amigos pueden jugar un papel importante a la hora de ayudar a que los individuos reconozcan el alcance que los daños del uso excesivo que Internet ha estado causando en sus vidas, y guiarlos para que busquen la ayuda adecuada.

Una vez que el individuo se siente motivado a recuperarse, es posible implementar la modificación de conductas con el apoyo de seres queridos o un terapeuta profesional. Esto puede incluir el uso de un cronómetro para controlar el tiempo de uso, equiparar el tiempo pasado conectado en línea con interacciones sociales cara a cara, e incrementar la planificación de actividades no relacionadas con la computadora. Si los intentos de modificar la conducta no tienen éxito, o si la persona está sufriendo de un trastorno psicológico subyacente tal como la depresión, puede que sea necesario buscar un consejero profesional. Las investigaciones emergentes apoyan el uso de terapias cognitivo-conductuales como tratamiento efectivo contra la adicción al Internet.33 Esas terapias destacan el vínculo que existe entre los pensamientos subyacentes distorsionados sobre uno mismo y el mundo (por ej., me siento débil cuando no estoy en Internet, pero cuando estoy en línea soy alguien) y las conductas problemáticas o compulsivas, y enseña habilidades para cambiar esos pensamientos y conductas. Para muchos, la capacitación en habilidades sociales, el desarrollo de la autoestima y el tratamiento de trastornos psicológicos comórbidos también marcarán el enfoque del tratamiento, dado que es probable que esos factores contribuyan a la adicción.

Para los adolescentes, se recomienda una combinación de terapia individual y familiar,34 que inclusive puede ser implementada en ámbitos educativos. En los enfoques familiares, el psicoterapeuta se reúne con miembros individuales de la familia, y entonces se reúne periódicamente con toda la familia para apoyar al individuo en cuestión (el que presenta la adicción a Internet); todos son responsables al menos en parte del problema, en lugar de acusar tan solo al integrante de la familia afectado. En un estudio reciente de los adolescentes chinos que sufren adicción a Internet, resultó efectiva una terapia familiar en seis sesiones que se ocupó de desarrollar las habilidades de comunicación entre los padres y sus hijos adolescentes, además de capacitar a los padres para que hagan frente a las necesidades psicológicas del niño (por ej., autonomía, interacción y logro). La terapia ayudó a reducir de manera significativa las conductas de adicción a Internet.35 Incorporarse a los programas de 12 pasos (como por ejemplo, Adicción Tecnológica e Internet Anónimos, https://netaddictionrecovery.com/) o a grupos de apoyo, también pueden ser herramientas de recuperación. En lugar de abstinencia, aprender a controlar y recuperar el control sobre el uso de Internet, y tratar los problemas subyacentes que llevan a su uso compulsivo, son principios para una recuperación efectiva.

Conclusión

Cuando estaba en proceso de escribir este artículo, yo (CF) visité un profundo y hermoso valle de la campiña argentina. Sin embargo, sentí que algo andaba mal: mi teléfono celular no tenía ni señal ni acceso a Internet. ¿De verdad? Para los de mi generación, esa experiencia puede representar tan solo una inconveniencia menor, dado que pude regresar rápidamente a Los Andes y disfrutar de la creación de Dios. Sin embargo, para los de mi generación (MV), esa experiencia puede marcar un indicio de algo más generalizado. La adicción a Internet es un fenómeno que está invadiendo rápidamente los hogares y afectando a los jóvenes. Representa por lo tanto una preocupación creciente para padres y educadores.

La mayoría de las personas depende de Internet para las tareas diarias, y disfruta usarla en beneficio personal. Por ello, Internet no es la enemiga. Sin embargo, para los individuos vulnerables que son solitarios, tímidos, que tienen baja autoestima, relaciones inadecuadas, y que podrían estar luchando con la depresión o la ansiedad, Internet puede convertirse en una herramienta de escape y alivio. Sin saberlo, puede surgir la adicción, a medida que se incrementa la dependencia de Internet por parte del usuario que busca satisfacer sus necesidades sociales y emocionales. Para los individuos que sufren una adicción, Internet llega a ser el principio organizador de la vida, alejándolos de esa forma cada vez más del orden natural y las experiencias humanas que Dios procuró para el ser humano.

Las investigaciones36 muestran que el uso problemático de Internet puede tener consecuencias negativas duraderas, lo que incluye cambios en el cerebro en desarrollo y una discapacidad severa en el funcionamiento académico y social. Se anima tanto a los padres como a los educadores que estén atentos a las señales de adicción en los jóvenes. Dado que el uso de Internet se torna patológico cuando aleja a la persona de la vida real, la fe y la relación de los jóvenes con Dios puede ser fundamental para ayudarlos a reconocer de qué manera sus conductas los están apartando del llamado de Dios. Con el apoyo continuo de sus seres queridos y profesionales, los adictos a Internet pueden aprender a aceptar la necesidad de la intervención divina en reorganizar sus prioridades para que Internet llegue a ser una herramienta usada de una manera sana.


Este artículo ha sido sometido a la revisión de pares.

Mary E. Varghese

Mary E. Varghese, PhD, es investigadora postdoctoral en psicología especializada, en psicología de la salud, en el Centro Médico de Veteranos de Northport, en Northport (Nueva York, Estados Unidos). Varghese completó una pasantía predoctoral en la Facultad de Medicina de la Universidad de Loma Linda en Loma Linda (California, Estados Unidos), y su doctorado en Consejería Psicológica en la Universidad Purdue, en West Lafayette (Indiana, Estados Unidos). La tesis doctoral de la doctora Varghese examina el apego en las relaciones espirituales, y previamente ha publicado investigaciones sobre factores de la personalidad y el uso problemático de Internet.

Carlos Fayard

Carlos Fayard, PhD, es profesor asociado de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Loma Linda. También es director del programa en Psiquiatría y Religión, director del Centro de Colaboración con la Organización Mundial de la Salud, y director del Programa de Pasantías en Psicología Clínica. El doctor Fayard es director asociado del departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General de la Iglesia Adventista, y coeditor de los libros A Christian Worldview and Mental Health: A Seventh-day Adventist Perspective, y Vida abundante: La psicología positiva desde una cosmovisión bíblica. Fayard es consultor del Plan de Acción de Salud Mental 2014-2020 de la Organización Panamericana de la Salud, y ha sido reconocido con los premios “Guadalupe” y “Amar es entregarse” por parte de la Diócesis de San Bernardino de la Iglesia Católica por sus contribuciones a la comunidad.

NOTAS Y REFERENCIAS

  1. El nombre usado es un pseudónimo.
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